PREGUNTAS FRECUENTES QUE MIS PACIENTES TIENEN SOBRE LIPEDEMA

A continuación, respondo a las preguntas que suelen hacerme más frecuentemente mis pacientes sobre el lipedema:

Se caracteriza por el aumento de volumen doloroso y simétrico de las piernas, y afecta de forma casi exclusiva a mujeres.

Es diferente del edema o hinchazón de las piernas que se produce por retención de líquidos, ya que se trata de un acúmulo de grasa anormal en la zona de los glúteos y las caderas.

Este acúmulo de grasa puede extenderse de forma progresiva a los muslos y las piernas y pantorrillas, aunque a veces no sigue este orden.

Si la paciente no tiene obesidad o sobrepeso, se aprecia una desproporción entre la zona superior e inferior del cuerpo. Esta es la característica más común del lipedema, y provoca la imagen típica de piernas rectas o en forma de columna.

La causa es desconocida. Algunas pacientes tienen una historia familiar de mujeres afectadas (una abuela, una tía, su madre o su hermana).

Generalmente el lipedema suele comenzar tras la pubertad, los embarazos o la menopausia, y suele empeorar con la ganancia de peso.

  1. Dolor con la presión, incluso con el tacto
  2. Sensación de tensión en las piernas
  3. Un aumento de volumen simétrico de las piernas que termina de forma brusca en los tobillos, que no disminuye con la elevación de las piernas ni con la pérdida de peso
  4. Hematomas o moratones frecuentes
  5. Es frecuente la presencia de varículas o arañas vasculares

Hay mucha variabilidad en cuanto a la gravedad y progresión del lipedema.

Algunas pacientes presentan solo síntomas leves que no progresan a lo largo del tiempo. Sin embargo otras experimentan una progresión gradual, con un empeoramiento de los síntomas o incluso una progresión acelerada.

Existen 3 estadios de evolución y gravedad:

  • En el estadio I existe un aumento del depósito de grasa pero la piel es lisa y el tacto blando.
  • En el estadio II el aspecto es más irregular, pudiendo llegar a formarse nódulos o pequeñas masas subcutáneas.
  • En el estadio III existe deformidad que puede incluso dificultar la deambulación y la higiene.

Las complicaciones pueden ser tanto médicas como psicosociales.

  • Problemas articulares en rodillas y caderas que pueden limitar la movilidad y la deambulación.
  • Problemas en la circulación venosa y linfática (insuficiencia venosa, varices y linfedema).
  • Ansiedad, depresión, baja autoestima… y otros problemas psicológicos.

El diagnóstico tiene que realizarlo un especialista con experiencia en lipedema. Se realiza mediante el examen físico y una historia clínica completa, siguiendo los criterios de Wold, que nos permiten confirmar el diagnóstico.

El único tratamiento definitivo del lipedema es el tratamiento quirúrgico, ya que es la única forma de eliminar el tejido adiposo patológico.

El tratamiento óptimo del lipedema es multidisciplinar, e incluye ejercicio físico, dieta, tratamiento fisioterapéutico con prendas especiales de compresión y masajes de drenaje linfático, y soporte psicológico y emocional.

Es imprescindible descartar también la coexistencia de otras causas de aumento de volumen de las piernas, para tratarlas a tiempo.

El tratamiento quirúrgico es la opción de tratamiento más adecuada cuando las medidas conservadoras no consiguen una mejoría importante o si la enfermedad sigue progresando.

La técnica WAL es un procedimiento que respeta las estructuras vasculares y linfáticas a la vez que elimina el exceso de grasa, siendo muy eficaz en las pacientes que no han mejorado con el tratamiento conservador.

Otros métodos de liposucción tradicionales, o más modernos, utilizados en liposucciones estéticas, producen un daño mayor sobre las estructuras vasculares y linfáticas durante el procedimiento. Esto puede empeorar aún más las molestias y la evolución del lipedema tras la cirugía.

El postoperatorio con la técnica WAL es menos doloroso, produciendo menos inflamación y permitiendo una recuperación más rápida.

Puedes encontrar más información sobre lipedema en este post del blog

lipedema